Dignidad sin sombra

Llevar la decrepitud como una flor. O como una corona. Es envidiable el otoño, la segura y hermosa dignidad con que se acuestan las hojas de los árboles sobre la tierra.

Es envidiable el invierno en esas latitudes donde la nieve y el silencio se parecen a la sabiduría que nos seduce por su ausencia de sombra.

Blanca Varela

Visto en Libro de Notas.

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