Archive for 26 agosto 2008

[re]Descubro a Ral…
26 agosto 2008

Desde entonces, a lo largo de más de 10 años me fueron llegando noticias de Ral desde diversos lugares: México, Estados Unidos, Inglaterra, Escocia, Alemania, España. De un modo errático me iba contando su peregrinaje. En una de esas idas y venidas encontró a su gran amor —un hecho que él definió como un milagro en este mundo sin orden— y luego su rumbo se acogió al destino. “Ni el sueño ni las estrellas ni mucho menos la belleza / pudieron advertirme lo que el destino preparaba para mí / Mucho mejor así / más brillante y dorada fue la sorpresa”.

[..] Después de todo, los artistas viven de la extrañeza de las cosas…

De Florencia Abbate, en Libro de Notas

No necesariamente son los buenos, los justos o los poderosos
los que disfrutan del jardín de Buenaventura
ni tampoco los tontos o los pobres

Los coloridos jardines
cisnes, patos, ardillas, gaviotas, urracas,
cipreses
y muchas flores

Sino los que tienen suerte y paz

R. Veroni (foto y texto)

Su columna de dibujos en Libro de Notas aquí.

Y mucho más de él, aquí.

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Equilibrio natural
22 agosto 2008

Pienso que es la piel y la carne lo que equilibra. El roce y el cariño.

Los niños adoran a los animales. Juegan y se casan con la misma naturaleza. Les encanta el verde como a mí. Se mueven en la tierra y el campo más salvaje con una destreza inimaginable. Sus infatigables piernas les permiten correr por el mundo deteniéndose en las flores del camino. Todo lo huelen. Todo lo tocan. La naturaleza, aquello tan antiguo ya y casi olvidado por otros niños, ellos lo amortizan como si fuera a desaparecer en el próximo parpadeo. Amo su naturalidad, son intrínsecamente salvajes. Como la vida. Y doy gracias al cielo azul y a la tierra verde de los campos de que aún existan en este gran espacio niños tan llenos de colores.

Nuria Ruiz, desde El Rascacielos.

Origen
21 agosto 2008

Origen

(Las fuerzas de la tierra)

Me gusta que mi cuerpo presienta la tormenta,
que un tenue dolor, en la médula esponjosa
de mi hueso frontal,
anuncie los salines del relámpago.
Quiero
sentir como una planta, una espina, una ola,
al trueno negro por la noche.
Que me entren por las plantas de los pies
duros efluvios de los minerales;
notar que tengo carne de caballo,
albúmina de insecto palpitante,
bañada en un azul de primavera.
¡Oh, Pan, dame tu fruta y tu piel de pantera!,
la leche de las corzas y el racimo cargado,
los cuarzos y los óxidos, los saurios primitivos
y aquel fuego encendido por un brazo peludo
en el primer invierno de la Tierra.
Quiero estar con raíces y con nervios; tentáculos
que capten el ozono de las lluvias.
El caracol marino y la tortuga, sean
como un sueño en el suero salado de mi sangre.

Que el pecho de la hembra inflame mis arterias;
que me ahuyente el dulzón hedor de los cadáveres
y sienta los nocturnos espantos de las grutas
pintadas de rojizos bisontes abultados.

Agustín de Foxá, 1935