Desconsuelo

Estoy desprovisto de fe y no puedo, pues, ser dichoso, ya que un hombre dichoso nunca llegará a temer que su vida sea un errar sin sentido hacia una muerte cierta. No me ha sido dado en herencia ni un dios ni un punto firme en la tierra desde el cual poder llamar la atención de Dios; ni he heredado tampoco el furor disimulado del escéptico, ni las astucias del racionalista, ni el ardiente candor del ateo. Por eso no me atrevo a tirar la piedra ni a quien cree en cosas que yo dudo, ni a quien idolatra la duda como si ésta no estuviera rodeada de tinieblas. Esta piedra me alcanzaría a mí mismo ya que de una cosa estoy convencido: la necesidad de consuelo que tiene el ser humano es insaciable.

Stig Dagerman

Una respuesta

  1. Muy bueno este texto, a la idea del final que saca acerca de la necesidad de consuelo le he dado muchas vueltas, porque muchos consuelos no son más que falsos consuelos, pero las personas no suelen pensar mucho sobre sus consuelos, porque el hecho de pensar en ellos puede provocar su desaparición.

    http://18defebrero.wordpress.com

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